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La vida de un sacerdote en Madrid es algo compleja, hacemos lo que podemos y que Dios ponga el resto. Si quieres contribuir pide a Dios que nos envíe más sacerdotes.

Un fuerte abrazo

viernes, 18 de enero de 2013

Filiación divina (II)

Después de que ayer metiera una entrada del prelado del Opus Dei, que en teoría su especialidad es la filiación divina, voy a tratar de comentaros ahora un par de temillas sobre esto mismo desde un punto de vista más personal.

Imaginaos por un momento que Dios no nos hubiera hecho hijos suyos. Vamos a ver las diferentes vidas que nos podrían haber tocado.

OPCIÓN A.- Dios podría haberse disgustado con nosotros por nuestros innumerables pecados y podría haber decidido dejarnos solos. Los testigos de Jehová y los protestantes (quienes también han pecado mucho, casi como nosotros...) dicen que por nuestros muchos pecados Dios nos dió de lado y fundó otra iglesia paralela, pero esto no se lleva bien con la frase de la Escritura que dice: "Si fuéremos infieles, Él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo." (II Tim. 2, 13) [uso la traducción protestante de Reina Valera, para que nadie pueda objetar nada]. En otro pasaje dice: "Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mt. 28, 19). Parece que los protestantes y los testigos de Jehová piensan que Dios nos mintió descaradamente...

En todo caso, en el hipotético caso de que hubiéramos defraudado a Dios  hasta el límite insospechado de que no tuviera más paciencia para nosotros, entonces, ¿de qué serviría la vida? No quedaría más remedio que dedicarse como decía San Pablo: "Comamos y bebamos que mañana moriremos" (I Cor. 15, 32). ¿Qué sentido tendría casarse, ser fiel, luchar por los demás, incluso amar? Ninguno, en todo caso para que nos llevemos más o menos bien y no nos hagamos daño entre nosotros, pero si tengo la seguridad de que soy más fuerte que todos podré permitirme el lujo de subir por encima de cualquiera. La vida no serviría para nada, así que lo mejor sería disfrutar de los pequeños placeres del mundo.

OPCIÓN B.- Como Dios es muy bueno y es fiel a Sí mismo vela por nosotros, nos quiere y somos sus siervos. De modo que no tendríamos ninguna intimidad con Él, nuestra salvación no consistiría en vivir su misma Vida, sino que sería una felicidad natural eterna y sólo podríamos llegar a ella después de una vida llena de méritos. Seríamos esclavos de Dios y nuestra aspiración sería que no se enfadara si metemos la pata.

OPCIÓN C.- Que en un derroche de amor sin límites, Dios quisiera compartir con nosotros algo de su intimidad, que no su misma Vida y nos habría hecho amigos suyos. Esto ya sería un inmenso privilegio. nuestra vida sería un continuo deshacerse en acción de gracias. ¿Yo, amigo personal de mi Señor? Como si a uno que no le correspondiera ser esclavo en casa de un hombre bueno, de pronto esa persona se fijara en su esclavo, le cayera en gracia y le concediera la libertad y le tomara por su amigo personal. Mira atentamente, que esto sería ya un privilegio desconcertante... Pues mi Señor no se ha quedado allí. Pues somos no amigo... ¡sino Hijos de Dios! 

Aquí se sale ya de toda regla del sentido común. Por eso el evangelio no es razonable, por eso es una locura de Amor de Dios. Por eso, mi Dios no es mi amigo, sino mi propio Padre. Ha querido compartir conmigo todo cuanto Él es, ¿cómo no voy a entregarme absolutamente a Él? Ya no hay término, ya no podemos ser razonables. No puedo ser burgués. ¡Sólo me queda la locura completa de crucificarme con Él en la Cruz. ¡Cómo puede ser que me quiera tanto! No me lo merezco. Jamás podré corresponder a tanto Amor. Me ha elevado sobre toda criatura, me ha hecho superior a los ángeles, me ha concedido poder vivir en su mismo corazón, en su propia intimidad. Me da todo cuanto le da a Cristo y yo en Cristo puedo ofrecérselo todo. Puedo vivir esa oferta de Amor sin límites que es la propia vida de la Trinidad. Soy su heredero, el hijo de sus entrañas, su preferido.

Me ha dotado de su misma "genética" en los sacramentos y puedo llegar a amar como Él Ama. Puedo hacer sus mismas obras. Mi destino es el Cielo y Él ha querido participar conmigo de todo lo suyo. ¡Soy Hijo de Dios! ¡Soy hijo del Rey! ¿Cómo voy a manifestarme al mundo a partir de ahora teniendo conciencia de la tremenda dignidad de la que me ha revestido?

Es una locura es para volverse absoluta y rematadamente loco. ¡Dios se ha enamorado de mí hasta el punto de que no sólo me ha querido nombrar su heredero (adopción legal), sino que ha transformado mi naturaleza dotándome de la Gracia (de su misma Vida, entrando en comunión con Él) para que pueda vivir po encima de mis posibilidades. Es como si un águila real arrebatara a un gorrioncillo y lo transportara a unas alturas inconcebibles. El gorrión una vez superado el pánico porque no le corresponden esas alturas, una vez que se diera cuenta de que no tiene nada que temer porque el águila nunca le abandonaría, entonces ese pajarillo disfrutaría como jamás antes pudo soñar. ¡Eso es un cristiano!

Además hay un punto más en todo esto que estamos diciendo. Es que encima Dios ha querido darme el derecho a exigirlo. Podría ser un privilegio, pero como uno de los míos; un ser humano; es quien me lo ha conseguido, a partir de ese momento yo tengo un derecho ante Dios. ¡Esto ya es excesivo! Ha sido Dios mismo el que me ha dado un derecho cierto sobre la salvación. Por la Cruz de Cristo, puedo acceder a la salvación. ¡Quién podría haber siquiera soñado con tanto! 

Gracias Dios mío!!!!!!! 

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